Ver
Habíamos sacado los billetes de avión para ese día, justamente. Digamos que no lo vimos , no nos dimos cuenta. Así que cuando todo el mundo se disponía a disfrutar del eclipse total en España, yo estaba aterrizando en una isla remota muy parecida al paraíso. Por razones que no vienen al caso, el eclipse parcial nos cogió, sin embargo, en un descampado con funciones de aparcamiento, con una amiga que casualmente también había llegado allí ese día. Nuestro inicio del viaje ya había sido medio tonto, pues nada más llegar nos pusieron una multa. Estacionamos el coche correctamente frente al hotel y sacamos el correspondiente tique en la máquina de marras, pero dejamos el papelito bocabajo sobre el salpicadero, de modo que el agente de movilidad de turno que pasó por esa calle durante la media hora escasa que estuvo el vehículo allí, al verlo (al no verlo , más bien) debió de pensar que éramos idiotas o que le tomábamos por idiota a él. Sea como sea, cogimos el coche de nuevo (y la...