¿Te agrado?
Hace algunos años, en un curso sobre resolución de conflictos, la ponente comenzó planteándonos el siguiente problema: Tienes una hija de seis años; hoy ha ido al colegio con el vestido amarillo que le compraste tras habértelo pedido con insistencia. Vuelve de la escuela y te confiesa que no quiere volver a ponérselo nunca más. ¿La causa? A su mejor amiga no le gusta; de hecho, le parece un vestido horrendo. ¿Qué hacéis? , nos preguntó. Todas las asistentes (si mal no recuerdo, éramos todas sin excepción maestras y profesoras) resolvimos aquello casi como un trámite, con variantes de la misma idea: había que hacerle ver a la cría que no debía importarle lo que su amiga opinara de su vestido, debía ponérselo si ella quería ( ya, pero es que ella ahora ya no quiere ). Insistiríamos si fuese necesario, hasta lograr que se quitara de la cabeza esa absurda idea de querer agradar a su amiga y accediese a volver a ponerse su lindo vest...